En este tema nos centraremos en los adultos como sujetos de aprendizaje. Se define adulto como aquella persona que “ha terminado de crecer, el que ha crecido”.
Cuando hablamos del aprendizaje de las personas adultas tenemos que tener en cuenta los aspectos psicopedagógicos propios de este periodo de la vida, entre los que se encuentran:
Inteligencia: la cual podemos definirla como la capacidad de aprender. Dentro de ésta existen dos tipos, la inteligencia fluida (utilizada por los jóvenes y relacionada con la estructura del sistema nervioso y el desarrollo fisiológico) y la inteligencia cristalizada (utilizada por las personas adultas y relacionada con las habilidades de la propia cultura, y asociada a su vez con la experiencia).
Memoria: se trata de la capacidad para recordar información que previamente había sido aprendida.
Motivación: nos referimos a los estímulos que mueven a la persona a realizar determinadas acciones y persistir en ellas para su culminación.
Experiencia: hablamos de una forma de conocimiento o habilidad derivados de la observación, de la vivencia de un evento o proveniente de las cosas que suceden en la vida.

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